7 Claves para Elegir el Mejor Precio: Comparando Fabricantes de Alimentos Inteligentemente

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¡Hola a todos mis queridos amantes de la buena mesa y, por supuesto, de ahorrar un buen dinerito! Como saben, siempre estoy buscando las mejores formas de vivir bien sin que el bolsillo sufra demasiado, ¡y la compra del supermercado es uno de esos campos de batalla donde podemos ganar mucho!

Últimamente, con la inflación que nos tiene a todos un poco preocupados, sobre todo aquí en Latinoamérica y España donde los precios de los alimentos han subido considerablemente, es más importante que nunca ser astutos al llenar nuestra despensa.

Seguro que muchos de ustedes se han preguntado si realmente vale la pena ir de un supermercado a otro o si comprar la marca blanca es la clave para no gastar una fortuna.

¡Yo misma he hecho la prueba infinidad de veces! Me he dado cuenta de que, si bien es cierto que las marcas de distribuidor o “marcas blancas” suelen ser más económicas (a veces hasta un 50% más baratas que las líderes), no todas son iguales y a veces hay joyitas escondidas que nos pueden sorprender gratamente.

Comparar precios no es solo buscar lo más barato, es encontrar ese equilibrio perfecto entre calidad y lo que podemos pagar. Y sí, a veces hay que dedicarle un poco de tiempo, ¡pero la recompensa lo vale!

Además, con las nuevas aplicaciones que nos permiten comparar precios fácilmente, ¡esto se ha vuelto pan comido! Ahora, ¿qué pasa con los fabricantes?

¿Realmente ofrecen algo tan diferente como para justificar su precio? ¿O estamos pagando más por la publicidad y el empaque bonito? He estado investigando a fondo este tema, analizando cómo influyen los costos de producción y la distribución en el precio final de lo que llega a nuestra mesa.

Descubrí que, en ocasiones, detrás de la marca blanca está el mismo fabricante líder, ¡solo que con otro envoltorio! Es fascinante ver cómo se mueve este mercado y cómo nuestras decisiones de compra pueden influir.

En este artículo vamos a desglosar punto por punto cómo comparar los precios entre diferentes fabricantes y las marcas de supermercado. Les prometo que después de leerlo, tendrán todas las herramientas para convertirse en verdaderos expertos en la compra inteligente.

¡No se pierdan ni un detalle! Acompáñenme, que les voy a contar exactamente qué considerar para que su dinero rinda al máximo sin sacrificar el sabor ni la calidad.

Aquí les daré todos los trucos y revelaré los secretos para que cada euro o peso cuente. En las siguientes líneas, lo descubriremos con exactitud.

¡Hola de nuevo a todos mis ahorradores favoritos! Si hay algo que he aprendido en esta aventura de vivir al máximo sin vaciar la billetera, es que la compra del supermercado no es solo una necesidad, ¡es un deporte!

Y, como en cualquier deporte, para ganar hay que tener estrategia. Con la inflación que nos trae de cabeza, especialmente en nuestros queridos países de Latinoamérica y España, donde el precio de los alimentos no deja de ser un tema candente, ser un experto en compras es casi una obligación.

He estado buceando en el fascinante mundo de las marcas, y hoy les traigo mis hallazgos más jugosos para que le saquen el máximo partido a cada euro o peso.

Desenmascarando el Misterio: ¿Marca Blanca o del Fabricante?

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El dilema es tan viejo como el propio supermercado: ¿pago más por esa marca que veo anunciada en todos lados, o me arriesgo con la del súper que es más económica?

¡Uff, si les contara las veces que me he hecho esa pregunta! Lo cierto es que, por mucho tiempo, hubo una percepción de que las marcas blancas eran sinónimo de “menos calidad”, ¿verdad?

Pero la cosa ha cambiado, ¡y mucho! Hoy en día, el 80% de los consumidores considera que las marcas blancas son iguales o incluso mejores que las de fabricante.

¡Casi nada! Yo misma he probado yogures, cereales y hasta productos de limpieza de marcas de supermercado que me han sorprendido gratamente. No solo me han ahorrado un buen pellizco, sino que la calidad era indistinguible, o en algunos casos, hasta mejor.

La clave está en no casarse con una sola opción y estar siempre abierta a la exploración. La verdad es que las marcas de distribuidor han dejado de ser una simple alternativa económica para convertirse en una elección consciente y de valor propio para muchísimas familias, incluida la mía.

Piénsenlo bien: estamos hablando de un ahorro que puede llegar a ser considerable a lo largo del año. En España, por ejemplo, casi el 60% de los alimentos adquiridos ya son de marca blanca, ¡una cifra que supera con creces la media europea!

Esto nos indica que algo estamos haciendo bien, ¿no creen?

La psicología detrás del envase: ¿Publicidad vs. Producción?

No me van a dejar mentir, la publicidad tiene un poder impresionante. Nos bombardean con anuncios de marcas líderes que prometen la luna y las estrellas, y claro, eso se refleja en el precio final.

Pero, ¿realmente estamos pagando por una calidad superior o por la inversión en marketing y el empaque bonito? Después de investigar a fondo, me he dado cuenta de que, en muchas ocasiones, los costos de producción de las marcas blancas y las de fabricante no son tan diferentes como pensamos.

La verdadera brecha de precio a menudo se da en la publicidad, la distribución y el posicionamiento de marca. Es como pagar más por la fama que por el talento, si me entienden.

Mi consejo, basado en mi propia experiencia y en lo que he podido ver en este mundillo de las compras, es que no se dejen llevar solo por el marketing.

Un envase llamativo no siempre significa un producto superior. Al final, lo que cuenta es lo de dentro y cómo se siente en nuestro paladar o funciona en nuestro hogar.

¿Quién está detrás? Descubriendo al fabricante oculto

Aquí viene la parte más jugosa y la que más me gusta contar en las reuniones con amigos: ¡a veces la marca blanca la fabrica el mismo productor de la marca líder!

Sí, así como lo oyen. He leído historias y he escuchado rumores de pasillo que confirman esto. Aunque es verdad que un estudio de Kantar junto a Promarca reveló que solo el 3% de los proveedores de marcas blancas también tienen una marca líder, y este porcentaje ha disminuido en los últimos años, la percepción de que esto sucede sigue siendo muy fuerte entre los consumidores, con un 68% creyendo en ello.

Esto significa que es menos común de lo que creemos, pero el mito persiste porque, cuando sucede, ¡es una revelación! Por ejemplo, en algunos productos lácteos o de bollería, la calidad es tan similar que uno no puede evitar preguntarse si no habrán salido de la misma fábrica, solo con etiquetas diferentes.

No siempre es así, por supuesto, y las grandes cadenas de supermercados están apostando fuertemente por sus propias marcas con fábricas especializadas.

Pero, ¿quién no ha probado una galleta o un refresco de marca blanca y ha pensado: “¡Esto sabe igual al otro!”? Es un juego de detectives que, para mí, hace la compra mucho más emocionante.

El arte de la comparación: Estrategias infalibles para tu bolsillo

Con la cesta de la compra cada vez más cara, no podemos darnos el lujo de ir al supermercado a ciegas. La planificación es mi arma secreta y se ha convertido en la clave para mantener mi presupuesto a raya.

Una lista de la compra bien pensada, donde priorizamos lo que realmente necesitamos y evitamos las compras impulsivas, puede hacer milagros. Pero no se trata solo de ir con una lista, sino de saber comparar de verdad.

Yo les doy un consejo que aprendí a base de ensayo y error: nunca se fijen solo en el precio final del producto. ¡Esa es una trampa! Es mucho más útil mirar el precio por kilo o por litro.

A veces, un paquete que parece más caro, en realidad es más económico por unidad, y esto, amigos míos, es un verdadero “game changer” para ahorrar. Esto es especialmente cierto con productos básicos como el arroz, el aceite o los detergentes.

He notado que muchas veces los envases más grandes de marca blanca, aunque impliquen una inversión inicial mayor, a la larga salen a cuenta. Es una pequeña labor de investigación que se recompensa en el recibo final.

Además, aprovechen los productos de temporada, ¡son más frescos y económicos!

El truco de la estantería y las ofertas invisibles

¿Alguna vez han notado cómo los productos más caros o las marcas líderes suelen estar a la altura de los ojos en las estanterías del supermercado? Pues no es casualidad, ¡es pura estrategia de marketing!

Un consultor financiero compartió un truco que yo he puesto en práctica y funciona de maravilla: “Coge solo productos de las estanterías de arriba o de abajo”.

Créanme, a veces hay verdaderos tesoros escondidos en esos rincones menos visibles. Además, hay que estar atentas a las ofertas. No hablo solo de los folletos que llegan a casa, sino de esas pequeñas etiquetas de “2×1”, “3×2” o los descuentos por fecha de caducidad cercana.

Personalmente, he descubierto que algunos supermercados ofrecen descuentos importantes en productos frescos el sábado por la tarde, ¡justo antes de cerrar!

Yo he llegado a casa con pescado y carne de primera a precios de ganga, y con eso he planeado las comidas de la semana. Es una cuestión de estar despiertos y observar bien.

Mi lista de la compra inteligente: Productos estrella para ahorrar sin sacrificar

Aquí les comparto algunos de mis productos infalibles, donde la marca blanca casi siempre le gana a la líder, al menos en mi experiencia y en la de muchos amigos que ya han adoptado estos hábitos.

Producto ¿Marca Blanca o Líder? Mis Consejos Personales
Leche Marca Blanca (ej. Hacendado, Carrefour) La diferencia de sabor es mínima y el ahorro es notable. ¡Pruébalo!
Legumbres cocidas (garbanzos, lentejas) Marca Blanca Perfectas para una comida rápida y saludable. La calidad es excelente.
Papel higiénico y de cocina Marca Blanca No hay gran diferencia en la absorción y el precio es mucho mejor.
Pastas (macarrones, espaguetis) Marca Blanca Ideales para el día a día. El truco está en cocinarlas al dente.
Detergentes y productos de limpieza Marca Blanca He comprobado que limpian igual de bien y rinden lo mismo.
Yogures naturales Marca Blanca Son básicos, y con unas frutas o miel, ¡quedan de lujo!
Aceite de girasol Marca Blanca Para freír o para ensaladas sencillas, cumple su función a la perfección.

Esta tabla es fruto de años de prueba y error, de leer etiquetas y de comparar precios en mi propio carro de la compra. ¡Espero que les sirva como punto de partida!

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Apps y trucos digitales: Tus aliados para ser un cazador de ofertas

En esta era digital, no hay excusa para no ser un “cazador de ofertas” experto. ¡Nuestros teléfonos inteligentes son verdaderas varitas mágicas para ahorrar!

Yo me he vuelto una fanática de las aplicaciones para comparar precios de supermercados, y créanme, ¡hacen la vida mucho más fácil! Hay varias que son fantásticas.

Por ejemplo, SoySuper es una maravilla; te permite crear tu lista de la compra y ver los precios en diferentes supermercados como Día, Carrefour, Alcampo o Mercadona, incluso te muestra el precio por kilo o unidad.

¡Es como tener un ejército de comparadores trabajando para ti! OcuMarket, de la Organización de Consumidores y Usuarios, también es otra joya. Con ella puedes escanear códigos de barras de productos y te muestra el precio medio del mercado, ¡y hasta datos nutricionales!

Esto es genial no solo para el bolsillo, sino también para comer más saludable, ¿no les parece? Otras como Tiendeo u Ofertia, te muestran los catálogos y folletos de ofertas de las tiendas cercanas, para que puedas planificar tus compras con antelación y aprovechar los “chollos”.

Si vives en Argentina, “Mirá Precios” es una excelente opción.

Planificación avanzada: Cuando la tecnología se une al ahorro

Además de comparar precios en el momento, estas apps son geniales para una planificación más estratégica. Yo suelo dedicar un rato a la semana a revisar las ofertas en varias de ellas.

Así, antes de siquiera pisar el supermercado, ya sé dónde está el mejor precio para el aceite, el arroz o ese queso que tanto nos gusta en casa. Incluso, algunas te permiten crear tu cesta de la compra virtual y te dicen en qué supermercado te sale más rentable la compra completa.

¡Es una pasada! No solo ahorras dinero, sino también tiempo y gasolina al evitar ir de un lado para otro. Si la inflación de los alimentos en España, que se moderó al 3,6% en 2024, sigue siendo una preocupación, herramientas como estas son más importantes que nunca para la economía familiar.

Mi experiencia personal: Cómo transformé mis visitas al supermercado

Les juro, amigos, que antes de meterme de lleno en este mundo de la compra inteligente, mis visitas al supermercado eran un caos. Entraba, cogía lo que veía, y salía con un agujero en el bolsillo y la sensación de que siempre gastaba de más.

¡Era frustrante! Pero con estos trucos, con la mentalidad de investigar y comparar, mis compras han cambiado radicalmente. Ahora, no solo ahorro dinero, que es un alivio inmenso para mi presupuesto, sino que disfruto el proceso.

Es como un pequeño juego en el que siempre intento batir mi propio récord de ahorro. La satisfacción de volver a casa con el carro lleno y la cartera no tan vacía, ¡no tiene precio!

De compradora impulsiva a experta en ahorro

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Recuerdo una vez, al principio de mi aventura, que necesitaba un detergente específico. Fui directamente a la marca líder, la que siempre usaba, y lo metí en el carro.

Pero justo antes de pagar, recordé mi nuevo “mantra” de comparar. Abrí la app en mi móvil, escaneé el código de barras y, ¡oh sorpresa! En el supermercado de enfrente, el mismo producto estaba en oferta, y la marca blanca de ese mismo supermercado era un 40% más barata y con valoraciones excelentes.

¡Casi me da un patatús! Desde ese día, me prometí a mí misma que nunca más volvería a comprar sin antes comparar. Este cambio de mentalidad, de ser una compradora impulsiva a una estratega, no solo me ha beneficiado económicamente, sino que me ha dado una sensación de control y empoderamiento sobre mis finanzas que antes no tenía.

Y eso, mis queridos lectores, es lo que quiero compartir con ustedes: la posibilidad de transformar una tarea diaria en una oportunidad de ahorro y satisfacción.

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¡Y así mis queridos ahorradores, llegamos al final de este viaje por el fascinante mundo de las compras inteligentes! Si hay algo que deseo que se lleven de esta conversación es que no estamos solos en la lucha contra la inflación. Con un poquito de estrategia, curiosidad y la mente abierta, podemos transformar una tarea que a veces parece tediosa en una auténtica aventura de ahorro. Para mí, cada euro o peso que consigo guardar es una pequeña victoria que me permite disfrutar más de lo que realmente importa, ya sea una cena especial, un viaje soñado o simplemente la tranquilidad de saber que mi economía está bajo control. Espero de corazón que mis experiencias y los consejos que les he compartido hoy les sirvan de guía para que sus bolsillos también sonrían al final del mes. ¡Me encantaría leer sus propias estrategias y descubrimientos en los comentarios!

알아두면 쓸모 있는 정보

1.

No tengas miedo de la marca blanca, ¡es tu aliada!

Durante mucho tiempo, existió el mito de que “lo barato sale caro”, especialmente con las marcas de supermercado. Sin embargo, mi propia experiencia y la de muchísimas personas a mi alrededor, me ha demostrado que la calidad de las marcas blancas ha mejorado exponencialmente. Hoy en día, grandes fabricantes producen para las cadenas de supermercados, y la diferencia de precio a menudo radica en la publicidad y el marketing, no en la materia prima o el proceso de fabricación. Te invito a que, en tu próxima visita al súper, te atrevas a probar una o dos cosas de marca blanca que suelas comprar de marca líder, como el yogur natural, la leche, las legumbres cocidas o incluso productos de limpieza. Estoy casi segura de que te sorprenderá gratamente el resultado, y tu cartera te lo agradecerá muchísimo a largo plazo. No se trata de sacrificar calidad, sino de encontrar valor inteligente.

2.

La lista de la compra es tu mapa del tesoro, ¡úsalas bien!

Parece obvio, ¿verdad? Pero cuántas veces hemos ido al supermercado “a ver qué encontramos” y terminamos con un montón de cosas que no necesitábamos, o peor aún, olvidando lo esencial. Para mí, la lista de la compra no es solo un papel, es una declaración de intenciones. Antes de salir de casa, tómate un momento para revisar tu despensa y tu nevera, y anota solo lo que realmente falta. Además, un truco que me funciona de maravilla es revisar los folletos de ofertas online de mis supermercados habituales antes de hacer la lista. Así, puedo ajustar mis compras para aprovechar descuentos, comprar en el lugar donde un producto clave está más barato o incluso planificar comidas en torno a lo que está en promoción. Es un pequeño esfuerzo previo que te ahorra mucho dinero y frustraciones al final del recorrido.

3.

Domina el arte del precio por kilo/litro, ¡es una revelación!

Este es, sin duda, uno de los consejos más poderosos que he incorporado a mi rutina de compras y que siempre comparto con mis amigos. Nos hemos acostumbrado a mirar el precio grande de la etiqueta, el total del producto, pero la clave del ahorro inteligente está en el precio por unidad de medida: el kilo, el litro, los 100 gramos. Muy a menudo, un envase que parece más grande y, por tanto, más caro, en realidad tiene un precio por kilo mucho menor que un formato más pequeño. Esto es crucial para productos básicos como el arroz, el azúcar, la pasta, el aceite o incluso los productos de limpieza. No te dejes engañar por el tamaño aparente; haz la matemática rápida o busca esa pequeña etiqueta en el estante que suele mostrar el precio por unidad. Una vez que empiezas a aplicar esta regla, tu percepción de “caro” o “barato” cambia por completo y descubres oportunidades de ahorro que antes pasaban desapercibidas.

4.

Conviértete en un detective de estanterías y ofertas ocultas.

El supermercado es un campo de batalla de estrategias de marketing, y las cadenas saben muy bien cómo guiar nuestra vista hacia los productos que más les interesan. Por eso, mi lema es: “¡Mira arriba, mira abajo, y a los lados!”. Los productos más caros y las marcas líderes suelen estar a la altura de los ojos, en nuestra línea de visión más cómoda. Pero los verdaderos chollos, las marcas blancas o las ofertas de última hora, a menudo se esconden en los estantes superiores o inferiores. Además, no te olvides de esas etiquetas amarillas o rojas que indican descuentos por caducidad cercana; son perfectas si vas a consumir el producto de inmediato. También he descubierto que, en muchos supermercados, los viernes por la tarde o los sábados por la mañana hay reposiciones con nuevas ofertas o descuentos en productos frescos que están a punto de finalizar su promoción. Estar atento a estos momentos puede significar un ahorro considerable en carne, pescado o lácteos.

5.

Las aplicaciones de comparación de precios son tu varita mágica digital.

Vivimos en la era digital, y sería un desperdicio no aprovechar las herramientas que la tecnología pone a nuestra disposición para ahorrar. Hay apps fantásticas, como SoySuper en España o “Mirá Precios” en Argentina, que te permiten comparar el precio de un mismo producto en diferentes supermercados de tu zona. Algunas incluso te muestran el precio por kilo o te permiten escanear códigos de barras para ver el historial de precios y saber si una oferta es realmente buena. Yo las uso religiosamente para planificar mis compras semanales. No solo me ayudan a encontrar el mejor precio para cada artículo de mi lista, sino que también me ahorran tiempo y gasolina al evitar que tenga que ir de tienda en tienda. Son como tener un asistente personal de compras que trabaja incansablemente para encontrar los mejores descuentos. ¡No subestimes el poder de tu móvil para transformar tu experiencia de compra!

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중요 사항 정리

La clave para una compra inteligente en tiempos de inflación radica en una combinación de astucia, planificación y el uso estratégico de herramientas. Primero, es fundamental despojarse de prejuicios y dar una oportunidad real a las marcas blancas, cuya calidad ha evolucionado significativamente, ofreciendo productos equiparables a los de fabricante a precios mucho más accesibles. Este cambio de perspectiva puede liberar una parte importante de tu presupuesto semanal. Segundo, la planificación es tu mejor amiga; una lista de la compra bien pensada, basada en necesidades reales y complementada con la revisión previa de ofertas y folletos, te protegerá de las compras impulsivas y te guiará hacia las mejores oportunidades de ahorro. Yo misma he comprobado cómo mi cesta de la compra se optimiza cuando dedico unos minutos a esta preparación inicial, evitando el despilfarro y asegurando que cada euro esté bien invertido.

En tercer lugar, el conocimiento del precio por unidad (kilo o litro) es una herramienta infalible que te permitirá discernir el verdadero valor de los productos, más allá de la percepción que genera el precio total del envase. Este pequeño detalle, a menudo ignorado, es un diferenciador crucial para identificar los productos realmente económicos, especialmente en los alimentos básicos y artículos de limpieza. Mi consejo es que te acostumbres a buscar siempre esta referencia en las etiquetas; te prometo que te abrirá los ojos a un nuevo nivel de ahorro. Finalmente, la tecnología moderna, a través de aplicaciones de comparación de precios, es tu aliada más poderosa para ser un cazador de ofertas experto, ahorrando tiempo y dinero al mostrarte dónde encontrar los mejores descuentos sin tener que recorrer múltiples establecimientos. Integrar estas herramientas digitales en tu rutina de compras no solo te facilitará la vida, sino que te empoderará para tomar decisiones financieras más conscientes y eficientes, transformando una tarea cotidiana en una estrategia de ahorro gratificante.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Es siempre una buena idea elegir la marca blanca para ahorrar en la compra?

R: ¡Ay, esta es la pregunta del millón que todos nos hacemos! Y la verdad, mi experiencia me dice que la respuesta no es un sí rotundo, ¡pero casi! Es cierto que las marcas blancas, también conocidas como marcas de distribuidor, suelen ser significativamente más baratas que las de fabricante.
De hecho, a veces he visto ahorros de hasta un 50% en productos básicos. Sin embargo, no todas son iguales. Mi truco personal es probar.
Compro la marca blanca de un producto que uso mucho, como el arroz, el yogur o los detergentes, y si la calidad me convence, ¡me quedo con ella! He descubierto verdaderas joyas que no tienen nada que envidiar a las grandes marcas.
Pero ojo, también me he llevado alguna que otra decepción, sobre todo con algunos productos de limpieza o embutidos, donde la diferencia en el sabor o la eficacia sí se nota.
Por eso, mi consejo es: experimenten sin miedo, pero con cabeza. ¡Empiecen con productos que no sean “vitales” y vean qué tal! Verán que en muchos casos, el ahorro es real y la calidad se mantiene.

P: ¿Cómo puedo saber si una marca blanca está hecha por un fabricante conocido?

R: ¡Ah, mis detectives de los supermercados, esta es una de mis estrategias favoritas! Es un secreto a voces que muchas marcas blancas son fabricadas por las mismas empresas que producen las marcas líderes.
Es como si tuvieran una “doble vida” en el estante. ¿Cómo lo descubro? Pues, no siempre es fácil, pero hay pistas.
Lo primero es revisar la etiqueta, sobre todo la letra pequeña del “fabricado por” o “envasado por”. A veces, con un poco de suerte y una buena lupa, verás un nombre que te suena mucho.
Otra señal es la similitud en el formato del envase, el tipo de letra, o incluso la textura del producto. He notado que en algunas categorías, como los lácteos o las conservas, es más frecuente que un mismo productor fabrique para varias marcas.
Si te fijas bien en el número de lote o el código del fabricante, a veces puedes encontrar patrones. Aunque los supermercados no suelen publicitar esta información, en foros de consumidores o blogs especializados (¡como el mío!) a menudo se comparten estas “revelaciones”.
Es cuestión de ser observador y un poco curioso, ¡y te llevarás sorpresas muy agradables que benefician a tu bolsillo!

P: Además de las marcas blancas, ¿qué otros trucos infalibles existen para ahorrar de verdad en el supermercado?

R: ¡Uf, aquí viene mi arsenal completo de guerrillera del ahorro! Además de las marcas blancas, que ya saben que me encantan, hay muchísimas otras estrategias que he puesto en práctica y que funcionan de maravilla.
Primero y fundamental: ¡hagan una lista y ajústense a ella! Ir al supermercado sin un plan es como ir a la guerra sin municiones, acabas comprando impulsivamente y gastando de más.
Segundo, planifiquen sus menús semanales. Esto les ayuda a comprar solo lo que necesitan y a reducir el desperdicio de comida, que es dinero tirado a la basura.
Tercero, ¡aprovechen las ofertas! No las ofertas engañosas, sino las de verdad. Yo siempre reviso los folletos antes de ir, o uso las apps de comparación de precios, que en España y algunos países de Latinoamérica funcionan de maravilla para ver dónde está más barato cada cosa.
Cuarto, eviten ir con hambre; ¡es el peor enemigo de un comprador consciente! Quinto, consideren comprar productos frescos de temporada, que suelen ser más baratos y están en su mejor momento.
Y un último tip: ¡reduzcan el consumo de carne! Es uno de los productos más caros, y alternar con legumbres o verduras no solo es bueno para el bolsillo, sino también para la salud.
¡Con estos trucos, les aseguro que verán una diferencia abismal en su presupuesto!